Diego Maradona tenía el estómago “como un globo”, dijo un testigo en el juicio por la muerte del astro en 2020, mientras se exponían por primera vez imágenes de su cadáver en este segundo proceso, luego de que el primero se anulara en 2025.
“Estaba muy edematizado, con la cara muy hinchada, los miembros edematizados, abdomen globuloso. Era como un globo”, describió ante el tribunal el médico Juan Carlos Pinto, quien llegó con la ambulancia a la casa del ídolo el día de su muerte, el 25 de noviembre de 2020.
Durante la nueva audiencia del proceso, que se desarrolla en los tribunales de San Isidro se expusieron imágenes y un video de 17 minutos que mostraban la habitación y el cuerpo sin vida del exfutbolista.
Filmado por la policía científica, el material mostró al “10” en pantalón corto y con una remera deportiva levantada, lo que permitió observar un abdomen notablemente hinchado.
Antes de la proyección, Pinto realizó una minuciosa descripción del cuerpo, en un relato crudo que provocó el llanto de Gianinna, una de las hijas del “Pelusa”, presente en la sala. Luego, mientras se exhibía el video, cubrió su rostro para no ver a su padre en ese estado.
Qué dijeron los testigos sobre el estado de Maradona
El campeón del mundo con Argentina en 1986 murió a los 60 años a causa de un paro cardiorrespiratorio y un edema pulmonar, en una residencia alquilada en Tigre, donde debía recuperarse de una neurocirugía realizada tres semanas antes.
El juicio busca determinar si la atención médica brindada fue adecuada. En ese sentido, policías y médicos coincidieron en que la casa y la habitación no reunían las condiciones necesarias para una internación domiciliaria.
“No había desfibrilador, oxígeno, nada. Dentro de la habitación no había elementos para decir que el paciente estaba en internación domiciliaria”, remarcó Pinto.
“Lo vi como una habitación normal, no como un lugar de tratamiento”, señaló el subcomisario Lucas Farías, uno de los policías que acudió al lugar ese día.
Cronología y contexto del proceso judicial
Todos los acusados, aunque con diferentes estrategias, se declaran inocentes y enfrentan penas de entre 8 y 25 años de prisión.
Un primer juicio, iniciado en 2025, fue anulado tras más de 20 audiencias en medio de un escándalo: una jueza participaba en un documental clandestino sobre el proceso, con ella misma como protagonista. Tras la polémica, fue destituida.
El nuevo juicio contará con unos 120 testigos y, con un ritmo de dos audiencias por semana, se estima que se extenderá al menos hasta julio.